ARCHIVO TODOS SANTOS

Ángel Baltazar Flores

Alf Moctezuma
Emiliano Morris
Lucía Hagerman
Jesse Fowler

Juan Contreras
Mi-Zo
Cesar Ríos
Marina Estivill
Elena Vásquez
Alicia Súarez






RESIDENCIA TODOS SANTOS I 


UNO ROMANO
Ángel Baltazar Flores





Ángel Baltazar Flores Lagunes es artista visual y grabador. Su práctica se ha construido a partir del oficio, el desplazamiento y una relación directa con los territorios que ha habitado. Formado en la Ciudad de México, realizó la Licenciatura en Artes Visuales en la ENAP–UNAM entre 1987 y 1991, donde estudió con artistas y teóricos fundamentales como Guillermo Zapfe, Luis Nishizawa, Jesús Mayagoitia, Francisco Castro Leñero y Gerardo López Padilla, además de cursar teoría del arte con Juan Acha. Su formación se expandió hacia el cruce entre imagen y sonido a través del estudio de composición musical por medio del dibujo con el sistema UPIC, desarrollado por Iannis Xenakis, así como hacia procesos materiales como el papel hecho a mano y la serigrafía.

Aunque su trayectoria inicia en un contexto urbano marcado por la fotografía, la imprenta, el teatro y la producción escénica, uno de los momentos decisivos de su desarrollo ocurre a principios de los años dos mil, durante su estancia en Baja California Sur, particularmente en Todos Santos. En este periodo, Flores se vincula de manera profunda con el paisaje, la luz y los ritmos del desierto, al tiempo que se desempeña como gerente de galería, guía de turistas, rotulista, pintor de casas y gestor de espacios culturales y de hospitalidad. Estas experiencias consolidan una ética del trabajo manual y una comprensión expandida del arte como práctica situada y cotidiana.


La residencia artística que actualmente cursa en la nueva sede de Otra cosa sin nombre en Todos Santos activa ese vínculo previo desde una perspectiva madura y reflexiva. Más que un regreso, este periodo funciona como una relectura: el artista retoma el grabado como un espacio de condensación de experiencias acumuladas, saberes técnicos y memorias materiales. La gráfica aparece aquí como registro, como huella y como sistema de pensamiento, donde confluyen disciplina, improvisación y observación atenta del entorno.


El trabajo desarrollado durante la residencia se inscribe así en una práctica que no busca separar vida y obra, sino hacerlas coexistir. Las piezas resultantes son testimonio de un proceso sostenido en el tiempo, donde el oficio, el lugar y la experiencia se entrelazan para producir lo que al mismo tiempo es ejercicio técnico, archivo sensible y forma de permanencia.


Ángel Baltazar Flores Lagunes is a visual artist and printmaker. His practice has been shaped through craft, displacement, and a direct relationship with the territories he has inhabited. Trained in Mexico City, he completed a Bachelor’s degree in Visual Arts at ENAP–UNAM between 1987 and 1991, where he studied with key artists and theorists such as Guillermo Zapfe, Luis Nishizawa, Jesús Mayagoitia, Francisco Castro Leñero, and Gerardo López Padilla, and took courses in art theory with Juan Acha. His education expanded into the intersection of image and sound through the study of musical composition via drawing using the UPIC system developed by Iannis Xenakis, as well as through material processes such as handmade paper and screen printing.

Although his career began in an urban context shaped by photography, print shops, theater, and stage production, one of the defining moments of his development took place in the early 2000s during his stay in Baja California Sur, particularly in Todos Santos. During this period, Flores developed a deep connection with the landscape, light, and rhythms of the desert, while working as a gallery manager, tour guide, sign painter, house painter, and facilitator of cultural and hospitality spaces. These experiences helped consolidate an ethic of manual labor and an expanded understanding of art as a situated, everyday practice.
The artistic residency he is currently undertaking at the new location of Otra cosa sin nombre in Todos Santos reactivates this earlier bond from a mature and reflective perspective. Rather than a return, this period functions as a re-reading: the artist revisits printmaking as a space where accumulated experiences, technical knowledge, and material memory converge. Here, graphic work emerges as record, trace, and system of thought, bringing together discipline, improvisation, and close observation of the surrounding environment.

The work developed during the residency thus belongs to a practice that does not seek to separate life from art, but to allow them to coexist. The resulting pieces testify to a process sustained over time, in which craft, place, and experience intertwine to produce a graphic practice that is simultaneously a technical exercise, a sensitive archive, and a form of permanence.






Pieza para inauguración in situ 


SE DICE ερμαφόδιτος NO HERMAFRODITA
Alf Moctezuma




 
“Esta pintura surge de mi práctica de Chaos Art, un proceso intuitivo donde el accidente, el gesto espontáneo y el desorden se convierten en herramientas para revelar capas profundas de la conciencia.

La figura central evoca a Hermaphroditos, la deidad griega nacida de Hermes y Afrodita, símbolo de la unión de fuerzas opuestas dentro de un mismo cuerpo. En esta obra me interesa recuperar el sentido mitológico y sagrado de esta figura, alejándolo de las connotaciones peyorativas que el lenguaje moderno ha impuesto.

El gran huevo amarillo funciona como un símbolo alquímico de origen, mutación e incubación de nuevas identidades. Sobre él aparecen fórmulas químicas y signos que sugieren que el cuerpo humano es al mismo tiempo un fenómeno biológico, mitológico y cultural.

El fondo caótico lleno de palabras, símbolos y gestos infantiles representa el ruido de la mente contemporánea: ciencia, lenguaje, error, intuición, memoria y cultura mezclándose en un mismo campo visual.

El título insiste en el acto de nombrar correctamente:
“Se dice ερμαφόδιτος, no hermafrodita.”
Nombrar algo es también definir cómo lo entendemos.

La obra propone una reconciliación entre ciencia, mito, identidad y caos, recordándonos que la naturaleza humana no es fija ni pura, sino un territorio en constante transformación resaltando la perfección en el mundo de un no binario.”


A
lf Moctezuma es un artista multidisciplinario mexicano cuya práctica abarca pintura, música, moda y performance. Su obra visual surge de lo que él denomina “Chaos Art”, un proceso creativo intuitivo que abraza el caos, la espontaneidad y la imperfección como herramientas para revelar capas profundas de emoción y conciencia.

Trabajando de forma instintiva con gesto, textura y símbolos, Moctezuma permite que el accidente y el desorden guíen el nacimiento de cada obra. De este proceso emerge un lenguaje visual lúdico, casi infantil y profundamente humano, donde la energía cruda del alma se manifiesta con una sinceridad directa y poética.

Sus pinturas reflejan las geografías culturales que habitan su vida: el paisaje abierto y espiritual del desierto de Baja California, el imaginario simbólico de sus raíces mexicanas y la estética rebelde de las escenas artísticas underground de Europa. El resultado es un universo visual donde la elegancia y el espíritu punk conviven, creando composiciones que oscilan entre lo primitivo y lo delicado.

La obra pictórica de Moctezuma ha sido presentada en exposiciones y espacios independientes en Berlín y Dinamarca, donde su trabajo ha resonado por su intensidad emocional y su lenguaje visual poco convencional.

Paralelamente a su práctica pictórica, Moctezuma es también músico y creador multidisciplinario, y la improvisación, el ritmo y la narrativa propios de la música influyen profundamente en sus composiciones visuales. Cada pintura funciona casi como una canción visual: parte ritual, parte diario íntimo y parte acto de rebeldía.

Actualmente divide su tiempo creativo entre México y Europa, desarrollando una obra que explora la intersección entre caos, inocencia, poesía y espíritu rebelde.



Exhibición Artista Local Todos Santos No. 1



LO NADA PASA

Emiliano Morris





Lo nada es lo irrellenable
Lo nada es la ballena
bajo una luna roja que no termina de caer
las risas que no se oyen
al estar tan lejos
Lo nada son los vecinos de al lado
a quienes crees que no haces caso
Lo nada es el fuego
la noche atravesada de satélites
tan solo el aire
tus pensamientos
tu fantasma
las mariposas cafés
la costumbre
Lo nada es la fábula frente a un espejo
lo que vuela
lo que corre
se arrastra
y lo que nada libre
y nada más
la niebla que cubre la lámina
la niebla del desierto en marzo
Lo nada es lo invisible
Lo nada es lo nimio
un pueblo hecho de pueblos imaginarios
y entonces
ya no alcanza decirlo
algo se queda
sin entrar en la frase
sin aceptar la forma
no es
no termina de ser
y aun así
insiste
eso
mirándote
este abismo
que te mira de regreso
 
En la nueva sede de Otra cosa sin nombre en Todos Santos, la exposición Lo nada pasa de Emiliano Morris Hernández-Campbell inaugura la primera muestra dedicada a un artista local. La exhibición reúne obra previa junto con piezas realizadas especialmente para este espacio, marcando un cruce entre trayectorias: la del artista y la de la galería en su nuevo territorio.

Nacido en Guadalajara en 2001 y formado entre México, Estados Unidos, Francia y China, Morris despliega en su obra ficciones abiertas donde personajes, bestias, presencias ambiguas o momentos ominosos interrumpen la escena y sugieren transiciones, delirios o desenlaces posibles, donde habitando paisajes evocan la tradición figurativa occidental al tiempo que la fracturan.

Lo nada pasa cuestiona las narrativas que sitúan la cotidianidad de los espacios y tiempos de la provincia como escenarios donde poco ocurre. Más que afirmar esa idea, Lo nada pasa, tensiona aquello que, sin ocupar el centro, configura formas poderosas de experiencia, de tiempo y de acontecimiento.
The event of nothing
is the unfillable
is the whale
beneath a red moon that never quite falls
the laughter that can’t be heard
from so far away
The event of nothing is the neighbors next door
the ones you think you ignore
is fire
the night crossed by satellites
only the air
your thoughts
your ghost
brown butterflies
habit
The event of nothing
what flies
what runs
what crawls
and what swims free
and nothing more
the fog that covers the sheet metal
the desert fog in March
The event of nothing is the invisible
The event of nothing is the trivial
a town made of imagined towns
and then
it’s no longer enough to say it
something remains
outside the sentence
refusing form
it is not
it doesn’t fully become
and still
it insists
that
watching you
this abyss
that looks back at you
At the new location of Otra cosa sin nombre in Todos Santos, Lo nada pasa, an exhibition by Emiliano Morris Hernández-Campbell, inaugurates the gallery’s first show dedicated to a local artist. The exhibition brings together previous works alongside pieces created specifically for this space, marking a convergence between trajectories: that of the artist and that of the gallery in its new territory.

Born in Guadalajara in 2001 and shaped across Mexico, the United States, France, and China, Morris develops in his work open-ended fictions in which characters, beasts, and ambiguous presences inhabit landscapes that evoke the Western figurative tradition while simultaneously fracturing it. Windows, cracks, and thresholds interrupt the scene and suggest other possible spaces, as if the painting itself were uncertain of its surface.





Exhibición Temporal Todos Santos No. 01


SIN PALMERAS NOHAY PARAISO

Lucía Hagerman



“Sin palmeras no hay paraíso”. A partir del incendio en playa Las Palmas a finales del año pasado, la Galería-taller Otra cosa sin nombre–Todos Santos comisionó a Lucía Hagerman dos piezas en torno a las palmeras, ahora presentadas en el contexto de Art Baja. La exposición reúne estas obras junto con otros materiales propuestos por la artista, como una respuesta situada a la transformación del paisaje.

Nacida en Ciudad de México en 1998, Hagerman desarrolla una práctica pictórica donde lo intuitivo, lo emocional y lo caótico se articulan como procesos abiertos. Sus pinturas operan como superficies en constante construcción y deconstrucción, donde la imagen emerge desde la acumulación, el error y la espontaneidad. En este cruce, la obra se configura como un espacio de tránsito entre estados afectivos, donde conviven tensión, ironía y una búsqueda persistente de liberación.

Las piezas presentadas abordan la palmera no sólo como forma, sino como un símbolo cargado de imaginarios sobre el paisaje. En lugar de afirmar un significado único, el trabajo abre su lectura hacia lo que este emblema convoca, señalando su fragilidad y las transformaciones que atraviesan aquello que reconocemos como paisaje.